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Roma…

18 julio, 2009

“Pero también la crisis militar no era más que el resultado de una decadencia más compleja, antes que nada biológica. Había comenzado por las altas clases de Roma (porque como dicen en Nápoles, «el pescado empieza a apestar por la cabeza»), con el relajamiento de los vínculos familiares y la difusión de las prácticas maltusianas y abortivas. La vieja y orgullosa aristocracia, que fue acaso la más grande clase dirigente que el mundo ha visto, y que durante siglos dio ejemplo de integridad, valor, patriotismo, en suma de «carácter», después de las guerras púnicas, y más aún después de César, comenzó a darlo de egoísmo y de vicio. Las familias que la componían fueron, si, diezmadas por la guerra, dónde sus vástagos caían generosamente, pero sobre todo se extinguieron por falta de descendencia. Grandes reformadores como César y Vespasiano trataron de remplazarla con estirpes más sólidas de burgueses provincianos o campesinos. Pero estos se corrompían a su vez, y a la segunda generación eran ya «chochos» blandengues que no acababan en Cinecità solamente porque Cinecità aún no existía. 

Aquel mal ejemplo cundió pronto, y ya en tiempos de Tiberio se previeron subvenciones a los campesinos para animarles a tener hijos. Evidentemente, aparte las siegas de peste y guerras, también el campo practicaba el maltusianismo y se despoblaba. Pertinax ofrecía gratuitamente las granjas abandonadas a quien se comprometía a cultivarlas. Y en aquel vacío material, consecuencia del moral, se infiltraban los extranjeros, especialmente de Oriente, en dosis tan masivas que Roma no llegó a tiempo de absorberles en una nueva y vital sociedad. Este proceso de asimilación funcionó hasta César, que llamó a los galos a participar en la vida de la Urbe, haciéndoles ciudadanos, funcionarios, oficiales y aun senadores. Mas esto se volvió imposible con los germanos, más refractarios a la civilización clásica, y se resolvió en una catástrofe con los orientales que se insinuaron en ella, sí, mas para corromperla.”

Tomado de “Historia de Roma” de Indro Montanelli

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