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¡Ah! Kaoru…

17 octubre, 2007

Una niña mira, abajo en la ventana
A aquellos que, bajo el sol, caminan;
observa paciente y curiosa esa vida,
que el sol le ha hecho un tanto lejana.

La noche es lo único que ella conoce;
la oscuridad ha sido siempre su vida,
pues para ella está prohibido el día;
frente a las caricias del sol, ella perece.

En una pequeña plaza, ella se sienta;
y saca de su guitarra las mejores melodías
como ninguna antes el mundo oiría;
pues es la música, lo que su vida alienta.

¿Cómo es posible que tanta bondad,
pueda caber en tan pequeño cuerpo?
¿Cómo, con un destino tan incierto
demuestra esta niña, tal felicidad?

Dios que en un muy terrible juego,
puso en una niña tanta bondad;
lo equilibró con tan cruel enfermedad,
que, del mundo, se la llevaría luego.

El cielo, a tí, nos dió como un presente;
un regalo que en realidad es prestado,
y el cielo, que sea devuelto, ha reclamado;
y ahora entre nosotros, estás ausente.

Esa canción que de tus labios ha salido,
Kaoru, déjamela, por favor, de nuevo, oír;
pues sé que dentro de poco, vas a morir;
y cuando quiera escharla, ya te habrás ido.

¿No es pecador el que mancha de tristeza,
Un rostro tan bello, tan perfecto como el tuyo?
Entonces, Dios es pecador, el crimen es suyo;
pues, él fué quien acortó esa belleza.

17 de Octubre de 2007

One Comment leave one →
  1. Jesús Arturo permalink
    9 noviembre, 2007 10:27

    Demasiado largas las líneas como par usa ABBA; además en estos casos, es necesario revisar bien la métrica.

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