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Sobre el enamorado

13 junio, 2007

Escribo hoy sobre el enamoramiento; no sobre el amor, pues este concepto se encuentra atado a un conjunto inimaginable de conceptos y explicaciones que no observaremos por ahora; por lo que solo nos referiremos a aquel estado en el cual una persona siente necesidad de otra para su felicidad.

En parte, este ensayo se realiza en respuesta a los planteamientos de Freud, que, desde el psicoanálisis propone una teoría muy similar a la “Cristalización” que propone Sthendal; donde uno se enamora de alguien a quien le imponen símbolos de perfección que provienen de uno mismo; por ello uno se enamora más de uno mismo que de otro; y quiere siempre, asimilar al otro.

Bajo una revisión minuiciosa, y al querer seguir trabajando desde esa perspectiva me topé con varios problemas, que explicaré a continuación:

  1. Si nos enamoramos de nuestros símbolos que imponemos a alguien; entonces nos podemos enamorar de cualquiera; y lo que se pone en evidencia en el enamorado, es un proceso de elección, donde una persona le resalta por encima de todas las demás.

  2. En esta teoría, encontramos una tendencia hacia la “Biología del amor”, suponer el amor como un mecanismo que ayuda la labor del instinto sexual; esta teoría supone en el enamoramiento, tomar a la otra persona como un objeto de nuestra felicidad, la igual que en el instinto se hace de la otra persona un objeto de placer; por el contrario en el amor vemos el reconocimiento del otro como  un sujeto, como alguien que nos causa admiración y nos es desconocido, una maravilla fuera de nosotros.

  3. Vemos en contraposición con la “Biología del amor”; que los instintos reconocen su momentánea satisfacción, su temporalidad; mientras que el enamorado siempre desea que aquello dure para siempre, el amor nos promete una satisfacción permanente y eterna, de la cual no volveremos a sentir sed.

Debemos recuperar una anotacion de la teoría, ya que es el punto de partida del análisis sobre el amor; ya que, es evidente que el enamorado pone su felicidad en la otra persona, mejor aún “ata” su felicidad a la otra persona, ese es nuestro punto de partida.

Felicidad, no ha podido el ser humano en toda su historia descubrír lo que se encuentra detrás de esa palabra, y sin embargo la invocamos con tanta frecuencia en todas estas antropologías; que se ha vuelto un significante vacío de significado objetivo; algo que todos entendemos pero ninguno explica sin caer en subjetividades; Tomaremos la idea de Ortega y Gasset, donde lo que uno encuentra en la otra persona es la manifestación de nuestro Proyecto de Vida, de la respuesta a la pregunta ¿qué quiero hacer?, más allá de expectativas laborales, o esperanza de vida, o del nivel de vida; ese “quisiera” que se convierte en “quiero” cuando se conoce a la otra persona.

¿De dónde sale esta respuesta?, cuando se habla de motivaciones o intereses, se hace difícil señalar qué se quiere; aún el hombre mismo muchas veces no sabe qué quiere por fuera del momento, de lo que se precisa, o muy a corto plazo; de modo que ese “querer” al que nos referimos es la expresión de nuestros más profuindos deseos, la prolongación a futuro del camino que nos ha construido hasta ahora, el ser-para-sí al que queremos llegar.

Casi sin darnos cuenta, hemos vuelto al punto del cual quería alejarse a toda costa, Freud; el extremo opuesto de la “Biología del amor”, la “Ontología del amor”, el análisis según el cual el amor depende del Ser interno de cada persona, al cual corresponde otro Ser en otra; cuyo primer exponente ha sido, sin duda alguna, Platón. Platón afirmaba que el alma humana es un Ser incompleto, que debía buscar su complemento en el Ser de otra persona que le corresponde; así existe para nosotros desde antes de la existencia, otro Ser que corresponde y complementa al nuestro, así juntos, es la única manera de alcanzar la felicidad.

El Platonismo en el amor, es el escenario perfecto para el enamoramiento en su foma más profunda, pero se convierte en un suicidio cuando una relación termina; ¿por qué?, ¿Dónde está el error?; podríamos decir que la pareja no era la apropiada y que no eran los correspondientes indicados; sin embargo muchas personas aman a varias durante su vida, y es comprobable que de cada una se encontraban enamordos, amaban a esas personas; este es el contra-argumento más usado para la teoría del “Amor Platónico”.

La solución la encontramos en el trabajo que la Ontología ha realizado muy posteriormente a Platón; propiamente recuerdo a Kiekergaard y a Sartre; este último nos hace notar, que a diferencia de los objetos, los Seres-en-sí, cuyo Ser se encuentra determinado antes de su existencia, y es inmutable; los sujetos, los Seres-para-sí, son Seres que se construyen poco a poco con el transcurso de la vida; el Ser humano cambia, y según esto, cambia también el Ser que le corresponde; es así como cambia el Proyecto de Vida de una persona, y con él, cambia su preferencia en el amor.

Hasta ahora nuestro aporte al trabajo de Ortega y Gasset no ha sido mucho, he recorrido con mis propios razonamientos el camino que ya había señalado; por lo que debo hacer varios señalamientos:

  1. Una observación, es notable el hecho de que, una persona que permanece “alejada” de la sociedad, cuando regresa a ella resulta ser alguien muy enamoradizo; mientras que las personas de extensa vida social no se enamoran con facilidad, esto se podría usar a favor de una “Biología del Amor”, pero lo usaré para empalmar aquí una anotación. 

    El amor implica la propuesta de compartir nuestro Proyecto de Vida con alguien, por tanto debe comenzar con cierta similitud entre los dos Proyectos que se unen, estos al producirse como resultado de nuestra vida nos colocan frente al hecho donde tener una biografía común, asegura en cierta medida el amor; dos personas que han vivido juntos momentos cruciales, y han cambiado juntos es muy probable que se amen; sin descartar la posibilidad del extremo ploatónico: dos personas que viven en los extremos opuestos del mundo, pero los hechos de cada biografía los han afectado de forma tan similar que resulte un Proyecto de Vida común de dos situaciones compeltamente alejadas.

  2. Ahora, esa construcción biográfica del Ser está sujeta a una especie de “materia Prima”, un innatismo del Ser, muy probablemente impreso en el código Genético, que ya desde un principio reduce las posibilidades de amar, por lo que aunque se haya vivido junto a alguien toda la vida, es probable que no vaya con uno.

  3. Me he dado cuanta de un hecho curioso, cada vez que alguien intenta exponer una teoría sobre el amor, debe empezar por tipificar bien, qué caso se toman como ejeplos de amor, y cuales no son amor; dada la imprecisión de nuestros conceptos sobre el amor, su significado nos es confuso; y por ello, al igual que con la felicidad, el amor no es sino otro significante vacío; por ello para cualquier tipo de análisis se hace imprescindible iniciar por una definición. Además, dada la generalidad en que se usa, y su misma libertad; se llama amor a todo, aún cuando puede ser el mayor antónimo que tal palabra pueda tener.

  4. A modo de pregunta abierta doy el primer problema, según esa definición Ontológica del Amor, se presupone en el Ser humano una especie de imposibilidad de hallar felicidad sin una persona al lado; es problemático en la medida en que hoy en día existen muchos modelos de vida que suponen una felicidad en la independencia; ¿no es necesario estar enamorado para ser feliz?.

4 comentarios leave one →
  1. Juan Sebastian permalink
    13 junio, 2007 22:24

    Primero: se me hace inutil pero interesante el montar una empresa de tal magnitud como la que usted pretende, no tengo ni idea a dónde diablos llegará.Segundo: Es profundamente vedadero que el hombre es en constante cambio la misma persona, ese es un buen pundo de arida para lo que creo que quiere lograr.Tercero: Para responder su ultima pregunta remitase a los estudios en universidades britanicas, que en general concluyen que la compañia de un ser amado hace mas probable la "felicidad"; al igual que las personas en pareja son menos propensas a sufrir ciertos tipos de enfermedades de tipo cardiacas; que de hecho son menos los suicidas enamorados, en extremos esa otra persona pude proveer una razón para la vida: la felicidad.
    Cuarto: Platón no muere, cada persona cambia y a cada cambio pertenece una pareja ideal, por lo cual sí existe la media naranja: es aquella que cambia al ton de uno de modo que son complementeos, como lo dice Benedetti:
     
    Cada cuerpo tiene su armonía y su desarmonía. En algunos casos la suma de armonías puede ser casi empalagosa. En otros el conjunto de desarmonías produce algo mejor que la belleza.

  2. Jesús Arturo permalink
    13 junio, 2007 22:28

    No creo mucho en esos estudios británicos; puede que digan la verdad, pero no responden porqué, sino se basan en investigaciones estadísticas y de dudosa calidad para gastar el presupuesto de investigación, que bien podría ser usado en la investigación de curs para el cancer o el SIDA.

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